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Las enfermedades cardiovasculares, el ictus, los transtornos metabólicos, el control de los factores de riesgo, etc; se ven influenciados por la dieta, su corrección supone un consumo de recursos que podría evitarse. Para conseguir esta cambio, ¿qué debe saber todo cardiólogo? El autor del artículo comienza exponiendo como a pesar de que la causa más frecuente de “mala salud” de sus pacientes es una dieta inadecuada, la formación recibida en nutrición, estilo de vida y en cómo conseguir cambios del comportamiento de sus pacientes es insuficiente, frente a una completa formación en técnicas diagnósticas, basadas en tecnología e intervenciones. Se siente sin las herramientas para luchar contra la raíz del problema y considera que esta misma frustración acompaña a muchos otros profesionales.

Existen evidencias sobre lo que es una dieta saludable, también sobre las estrategias que logran cambiar el comportamiento y sobre cómo mejorar la salud cardiometabólica. La disparidad entre lo que se conoce y lo que se hace en aspectos de nutrición es enorme y probablemente superior a lo que ocurre en cualquier otra vertiente de la salud. Esta brecha debemos tomarla como una oportunidad de mejora.

Las enfermedades cardiovasculares, el ictus, los transtornos metabólicos, el control de los factores de riesgo, etc; se ven influenciados por la dieta, su corrección supone un consumo de recursos que podría evitarse. La American Heart Association prioriza los cambios en el estilo de vida y el comportamiento entre sus objetivos estratégicos para el 2020.

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